Elaboraciones

Nuestros vinos comienzan a elaborarse en la viña. La fase más importante de la elaboración se desarrolla en ella, en cada una de las parcelas. Cada proceso, ya sea la poda seca, la poda en verde, los tratamientos o la propia vendimia se orienta a la obtención de vinos con carácter propio, donde cada uno de los terruños sea capaz de trasmitir sus cualidades al paladar.

Nuestro cultivo de la vid intenta ser respetuoso con el medio. Con una producción regulada y sostenible, que permita que los racimos puedan madurar de manera equilibrada y sana en cada una de las diferentes fincas, con las particularidades y características que define cada paraje.

Por todo esto, cada una de las parcelas en función de su altitud, orientación, edad o variedad es tratada según sus propias características. Este trato diferenciado conlleva el moldeado con los años para obtener una producción correcta, que otorgue la máxima expresión al vino final.

La vendimia se realiza en el mes de septiembre. Seleccionada a mano en baldes de 20 kg para mantener el racimo intacto hasta la entrada a la bodega. La recepción de uva en la bodega se realiza en las primeras horas del día para mantener una temperatura baja. Ayudando a retrasar la fermentación de manera natural.

Una vez en la bodega, los racimos son despalillados. En función de la maduración del raspón, una parte de estos se incorporan enteros al depósito, para ayudar a realizar fermentaciones más completas y con más matices.

botellas

El encube se hace de cada parcela o parcelas colindantes por separado. Por lo tanto, cada paraje realiza todo el proceso de elaboración y crianza independiente. Así podemos obtener un vino final, con las características propia del terruño y la añada.

Antes de que se inicie la fermentación, se mantienen las pastas durante varios días de maceración. Si la temperatura es lo suficientemente baja para que se pueda extraer color, aroma, taninos y otras sustancias importantes de los hollejos de manera natural.

La fermentación se inicia de manera espontánea. Con levaduras autóctonas de la uva que por sí mismas encuentran el punto adecuado en el mosto de cada depósito para arrancar el proceso. Durante la fermentación, se realizan remontados diarios que permiten mantener el caldo homogéneo y el sombrero mojado de manera que se facilite una fermentación correcta y completa, sin paradas fermentativas u obtención de compuestos indeseados.

La fermentación alcohólica es un proceso rápido. Se realiza íntegramente en los depósitos de inoxidable, en unas condiciones de temperatura no superiores a los 30 grados.

Una vez realizada la fermentación, la madre es separada del caldo resultando en un periodo de contacto aproximado con los hollejos de dos o tres semanas. Mediante prensado manual se separan las pepitas, raspones y pieles obteniendo el vino limpio que se utilizará para el envejecimiento.

El envejecimiento del vino de cada paraje o parcela se realiza por separado en barricas de roble francés usadas. De manera que se obtengan los taninos y aportes buscados en el envejecimiento, sin con ello ocultar los matices frutales y aromáticos con más carácter aportados por la variedad, el terruño y la añada.

Durante el envejecimiento se realizan trasiegos periódicos. Con el objetivo de homogeneizar el vino de cada paraje y limpiar las barricas. De esta manera los vinos van a la botella filtrados de modo tradicional, lo más natural posible.

El proceso de elaboración se desarrolla con la mínima intervención en la bodega para, de esta manera, trasmitir íntegramente al interior de la botella el producto obtenido del paraje o la parcela.